Entendiendo el Midrásh

Por David Shasha

midrash

“The Torah Series” by Scott Switzer. Source: http://blog.pjcc.org/visual-midrash/

Mientras que la halakháh, el derecho civil y ritual del judaísmo, es una disciplina rígida de la vida judía, el midrásh aggádico es una fuente de creatividad. La palabra midrásh viene de la raíz hebrea D-R-SH que significa “inquirir” o “buscar.” La palabra aggadáh viene del la raíz hebrea N-G-D que significa “informar” o “narrar” El midrásh es el mecanismo que permite a los judíos generar significados nuevos y múltiples de las Sagradas Escrituras

La tradición del midrásh como interpretación se puede encontrar en una sorprendente historia de Ezra el Escriba en el libro de Nehemías 8:8, donde Ezra presentó el texto de la Ley ante el pueblo [de Israel], “traduciendola y dándole el sentido para que ellos entendieran la lectura.” Ezra — el “hombre del libro” — transformó al judaísmo en una religión centrado en el texto que promovía el estudio y la investigación crítica de sus tradiciones.

En el periodo de los Sabios clásicos, el midrásh vino a ser una disciplina en sí misma, y muchas colecciones de midrashím rabínicos, el más prominente siendo el canónico Midrásh Rabbáh, fueron creados y luego reunidos en libros.

En su clásico estudio de interpretación rabínica dentro del contexto del pensamiento contemporáneo, The Slayers of Moses: The Emergence of Rabbinic Interpretation in Modern Literary Theory (1981), Susan Handelman contrasta la hermeneutica midráshica con la tradición filosófica griega:

“La infinidad de significado y la pluralidad de la interpretación son tan importantes como las virtudes cardinales, incluso imperantes divinos, para el pensamiento rabínico como son los pecados cardinales para el pensamiento griego. El movimiento de la interpretación rabínica no es de una esfera opuesta a otra, de los sensible a lo no-sensible, pero de “sentido a sentido,” un movimiento dentro del texto, no fuera de él”.

El midrásh rabínico comienza con el texto de la Escritura en orden para tejer infinidades de nuevos significados por medio de la agencia de historias, interpretaciones y actos de exégesis. Mientras que las metas de ambos griegos y judíos buscaban un ideal, los métodos que los dos grupos utilizaron fueron muy distintos.

El gran erudito Max Kadushin, en su obra seminal de 1952 The Rabbinic Mind, observa el método midráshico de expansión narrativa que lo considera en términos “orgánicos:”

“El principio organísmico de integración es un principio que acoge en su totalidad, tomando de todos los conceptos de valor en lo complejo y relacionar todo concepto a cualquier otro concepto de manera idéntica. Dentro de este tipo de integración todo-inclusiva o relación, sin embargo, existe espacio para formas adicionales de integración que no tienen que ver con lo complejo en su completitud pero con un número de conceptos específicos”.

Kadushin nos ilumina con los elementos éticos que empujan el pensamiento rabínico, elementos que emergen de un caleidoscopio que lee la Escritura.

En tiempos medievales los sermones rabínicos se centraban alrededor del aspecto retórico llamado melitzáh.

Melitzáh es un término hebreo significando ornamentación retórica y valores poéticos. El experto de la derasháh era uno donde, como José Faur ha escrito en un artículo sobre el rabino Yósef Dana y la oratoria judía, la elocuencia y la erudición del rabino eran centrales:

“En nuestras manos ha sido preservado un arte único y tan singular cuya entera substancia ha sido refinada desde una fuente definitivamente judía: la derashá o el ‘arte rabínico oratorio’. Sería relevante mencionar aquí que el Tanákh funcionaba dentro de la tradición rabínica sefaradí como un modelo completamente formado de ‘retórica’. En esta tradición, ‘retórica’ no es considerada con modalidad ornamental desprovista de sustancia, pero una estética judía que da forma a la “verdad/belleza” dentro de una sola unidad: una verdad que es inimitablemente bella es inimitablemente verdadera, y vice versa […]. Desde el punto de vista estético, el consumado darshán no es menos artista que poeta, pintor o compositor”.

El arte de la derasháh así incluye la erudición intelectual, ética, de exégesis, estética, y poética. Su meta es exponer, así permitiendo al darshan, el que crea la derasháh, formular ideas nuevas y a veces innovadoras que encapsulan valores culturales, históricos, científicos, y filosóficos que son vistos como “emergiendo” de los textos Bíblicos antiguos.

Como el erudito James Kugel afirma elocuentemente en su emblemático artículo de 1983, “Two Introductions to Midrash:”

“Aquí entonces se encuentra el factor crucial en la mentalidad de toda exégesis temprana: por cuando entonces lo que pasó en la Escritura una y otra vez, se desenvuelve una y otra vez más, es porque la Biblia no es “el pasado” de ningún modo. Para que sea el pasado, su sentido del tiempo tendría que ser necesariamente continuo con el nuestro, y tendríamos que vivir en medio de una serie de eventos similares dominados por Dios, para que el flujo entero del tiempo desde Abrahám a nuestra actualidad pudiera hacer una historia simple y consiguiente. Una vez que esto ya no es el caso, el tiempo bíblico llega a ser “otro”, un mundo totalmente aparte del nuestro, pero aún uno que está constantemente cruzándose con el nuestro”.

A final de cuentas, el midrash es un medio para afirmar la santidad de la Biblia hebrea como Escritura, pero aún nos permite involucrarnos con un diálogo significativo con el texto para evolucionar como seres humanos maduros. El texto Bíblico así toma una aspecto dual: las historias antiguas son narradas y re-narradas mientras que nuestras preocupaciones actuales son tomadas en cuenta.

El método midráshico hace contraste con el historicismo estático, conocido de otra manera como “originalismo” o como “fundamentalismo,” en su habilidad para adoptar perspectivas múltiples y una actitud pluralista hacia el significado en nuestras vidas. En vez de asumir que la verdad es una singular e univocal idea, la actitud que se encuentra en la filosofía platónica y adoptada por la civilización occidental, la tradición judía deja espacio para verdades múltiples y una cadena aparentemente infinita de significados que se ejemplifican en el uso del método midráshico.

Nota bibliográfica: Para aquellos deseosos de aprender más sobre el midrásh, quisiera recomendar los varios libros de James Kugel, particularmente In Potiphar’s House (1990), The Bible As It Was (1997), y The Ladder of Jacob (2006). Otro escritor maravilloso sobre el midrásh es Avivah Gottlieb Zornberg cuyos tres libros hacen al midrásh más accesible para el lector en general.

*Artículo originalmente publicado en Huffingtonpost.com como “Understanding Midrash,” en Junio 13, 2010. Traducido del inglés por David Ramírez.

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