Como los sionistas religiosos llegan a ser un Qóraj moderno

Justo a tiempo para nuestro recorrido en el desierto

The Punishment of Korah and the Stoning of Moses and Aaron. Fresco by Sandro Botticelli in the Sistine Chapel, 1480-82. Source: Web Gallery of Art.

The Punishment of Korah and the Stoning of Moses and Aaron. Fresco by Sandro Botticelli in the Sistine Chapel, 1480-82. Source: Web Gallery of Art.

Por David Ramírez

A pesar de como el mundo judío trata de proyectarse en sus fidelidades nacionalistas, el estado de Israel permanece como una noción incómoda en las profundidades de nuestra memoria colectiva, incluso para aquellos adeptos más devotos.

Desde que el sionismo surgió como un movimiento político en el s. XIX, ha permanecido como una filosofía contenciosa, y la misma diversidad y expresiones del movimiento sirven como prueba de ello.

No existe duda alguna en el judaísmo sobre cuando el Shabbat es celebrado. En cuanto a lo qué es el “sionismo”, en realidad, no existe un consenso universal en los libros o en nuestras mentes.

Hay una regla general en la jurisprudencia judía (halajá) que cuando no hay debate entre los Sabios sobre un aspecto particular de la Ley, entones la regla legal se dice que es una tradición auténtica acordada. El sionismo no goza de tal estatus.

El más eminente, prominente y celebrado rabino norteamericano del s. XIX, Sábato Morais, consideró que el entonces todavía emergente sionismo político era contrario a los principios del judaísmo y la edad mesiánica. Como casi todos los rabinos de su época, él rechazaba las propuestas de crear un estado judío, aunque apoyaba la creación de desarrollo coloniales y de negocio para mejorar la vida de los judíos en la entonces muy empobrecida Tierra Santa. En la forma de ver tradicionalista clásica, el crear un estado independiente y autónomo sería una traición de lo que los judíos han representado en la historia. Morais lo describió así:

“El mismo pensamiento de [crear un estado judío] es una ofensa a la memoria de los profetas inmortales en su iluminada visión de Israel que se erguía purificada siete veces como la encarnación de una creencia humanizada y reconocida educadora de la humanidad… No la mera posesión de un pedazo de tierra garantizado por los protocolos es la aspiración de los corazones piadosos entre los remanentes de las tribus (énfasis añadidos)… [El intento de crear un estado] probaría peor que una quimera. Sería una maldad absoluta…”[1]

Tal y como un casamiento por conveniencia, los pocos rabinos que proyectaban la restauración política de Israel como un prerrequisito para la edad mesiánica fueron integrados por el estado naciente israelí dentro de su aparato nacionalista, a cambio de apoyo político y favores mutuos: Los judíos ateos que odian a Dios y la tradición judía en la cama con los venga-el-reino sionistas religiosos, dos entidades que se odian mutuamente hasta el tuétano, pero que están unidos en su adoración-casi-idolátrica de la Tierra de Israel.

Desde entonces, el liderazgo clerical sionista religiosos ha lentamente, pero con mano firme, introducido innovaciones pseudo-halájicas que tienen la intención de reforzar un significado religiosos a los ciclos nacionalistas del estado israelí. Un ejemplo óptimo de la anterior es el alentar a la comunidad ortodoxa sionista religiosa el conmemorar el Día de la Independencia israelí al añadir el Halél completo después de los rezos matutinos.

Para preciar el impacto completo de este movimiento, uno tiene que entender que el Halél[2] es un rezo diseñado para darle gracias a Dios por redimir a Israel, y consiste de los Salmos 113-118. Se comienza a recitar con una bendición previa durante las Fiestas de la Santa Convocación de la Pascua de Cenceñas (Pésaj), la Pascua de las Semanas (Shabu‘óth), la Pascua de las Cabañuelas (Sukkót), y la celebración no-Bíblica de la Pascua de las Luces (Hanukkáh); ésta última tiene una alteración en la bendición previa si comparada con las primeras tres.

Cada celebración conmemora distintos eventos nacionales Bíblicos. La Pascua de Cenceñas celebra el rescate divino de Israel de la esclavitud en Egipto; la Pascua de las Semanas celebra la entrega divina a Israel de la Ley judía al pie del Monte Sinaí; la Pascua de las Cabañuelas celebra la protección divina de Israel en su recorrido de 40 años a través del desierto. Mientras que la celebración no-Bíblica de la Pascua de las Luces fue instituida por los Rabinos celebra la conmemoración de la restauración del Templo de Jerusalén después de la derrota de la armada Selúcida, la cual ofrece—muy importante notar—una mención breve de los insurgentes macabeos que hicieron la derrota posible.

Muy importante mencionar también para el presente artículo que los descendientes de los dirigentes de los insurgentes macabeos llegaron a ser los gobernantes Hasmoneos, quienes eran odiados por los fariseos (los precursores de los Rabinos de la Mishná y el Talmud) ya que estaban en la cama con los romanos y debido a su corrupción sin control en el gobierno y sumo sacerdocio. (¡¡¡Cualquier semejanza con la realidad presente pueda que no sea pura coincidencia!!!).

Los Rabinos nunca incluyeron los Libros de los Macabeos como parte del canon Bíblico, y su mención solo permanece una nota de pie en la proyección de la historia Rabínica y post-rabínica.

Ni siquiera la celebración no-Bíblica de Purím, una celebración de liberación en sus propios términos, disfruta de la recitación de Halél.

Existe un debate en el Talmud que discurre si la recitación del Halél es de origen Bíblico o Rabínico, pero la obligación fue sin duda alguna fijada por la tradición Rabínica durante el periodo Talmúdico, y no ha habido cambio en ello desde entonces. Esto es debido a que el consenso tradicional es que ningún rabino en el periodo post-talmúdico tiene la autoridad de introducir estos tipos de cambios, y mucho menos en ausencia de un Sanedrín, la Corte Suprema judía, cuyo voto mayoritario es necesario para decidir esos asuntos.

La introducción del Halél como parte de las celebraciones del Día de la Independencia de Israel fue promovida por el entonces rabinato mayor en 1950-1951. El rabino sionista religioso Shlomo Goren (1917-1994), el mismo rabino que había negociado con el gobierno naciente israelí para incluir el rabinato mayor como parte de sus instituciones de gobierno, trató de introducir la bendición previa en su práctica, lo cual fue opuesto por nada menos que el rabino Joseph Soloveitchik[3] (un principal ideólogo de los Ortodoxos modernos, que suelen ser sionistas religiosos) y ‘Obadiáh Yósef[4] (líder religioso de los judíos orientales de Israel). Soloveitchik incluso lo llamó una “aguda retardación mental halájica”[5].

Otros intentos de incluir la bendición en el Halél fuera del uso canónico fue opuesto por nada menos que Rashí y Maimónides.[6]

Es en ésta vena anti-nomista e irrespetuosa-de-la-tradición que tenemos personajes como el rabino sionista Daniel Bouskila queriendo comparar la historieta de la Pascua de Cenceñas a la política sionista de nuestros días. En un artículo reciente del Jewish Journal “Passover: A Lesson in Political Science[7], Bouskila intenta embadurnarnos con miel en aún otro intento de cambiar una tradición Rabínica en la recitación de la Haggadáh (“Seyder” para los asquenazíes).

Trayendo un debate talmúdico sobre el contenido de la Haggadáh, otra institución rabínica, Bouskila quiere recordarnos el porqué los judíos fuimos desfavorecidos por el faraón.

“La lección [del Rabino] Samuel es un poco más dura. Cuando José le servía a los intereses políticos del faraón, él era amistoso con los judíos. Pero ahora que los percibía como problemáticos, el cambió su política de una de amistad a una de esclavitud. Samuel nos recuerda que incluso cuando estaba en el poder, el mismo líder que actuó como amigo ayer puede cambiar su política en un instante.”

Esto sin duda es una referencia velada a un altercado que tuvieron el PM Benjamín Netanyahu y el Presidente estadounidense Barack Obama. Y como es de esperarse del ángulo sionista religioso para distorsionar el decoro tradicional judío, se atreve a preguntar con un tono pseudo-inocente:

“Debido a nuestras experiencias en la Diáspora a merced de distintos líderes y gobiernos, es peculiar que en 1948, después de la histórica declaración que hiciera Ben-Gurión sobre el Estado de Israel, los rabinos no cambiaron las palabras del comienzo de la Haggadáh para reflejar nuestra nueva realidad política: ‘El último año—esclavos, este año—libres. El último año en exilio, éste año en Jerusalén, en Sion, en Eretz Yisra‘el’”.

Bien, si todo lo ya explicado no pone en claro a cualquier persona el porqué los rabinos fueron “peculiares” en no cambiar las palabras introductorias de la Haggadáh después de 1948, entonces esas personas son casos perdidos. (Por cierto, la palabra “peculiar” es una palabra favorita utilizada por los antisemitas a través de la historia para describir que tan “extraños” y “anti-sociales” son los judíos).

Toda la recitación de la Haggadáh está colocada en el contexto del exilio, y la formación del Estado de Israel no ha cambiado la intención por la cual la Haggadáh fue creada. Tampoco ha cambiado las menciones numerosas de que el pueblo de Israel todavía se encuentra en Exilio en los libros de rezos, ya sean para servicio diario o los festivales. Esto, claro está, se encuentra en un agudo e inquietante conflicto cognitivo a la idea de que el Estado de Israel terminó el Exilio; no estoy seguro si estos porristas en pos de Sion llegan a recibir preguntas llenas de ansiedad de seguidores perplejos, porque en la profundidad de sus almas y memoria colectiva saben que algo no cuadra. Pero eso no previene que Bouskila trate de enmendar la contradicción; ¡seguramente debe de saber más y tener más autoridad de Jazál mismo!

¡Ciertamente estamos en muy buena compañía!

Además, el hecho que esta propuesta viene de un auto-denominado sefaradí, quien le da las gracias a Ben-Gurión—un notado e impenitente xenófobo de sefaradíes—por cambiar nuestra realidad política, lastima los ojos aún mucho más.

¡Pero nadie de nosotros debe de contar nuestras fortunas en la esperanza de la redención divina, no señor! El Estado de Israel está aquí, y referencias al Exilio deben de ser borradas, con o sin la aprobación del Sanedrín.

Este es el modo en que estos falsos líderes religiosos—que saben bien lo que están haciendo, y saben que están haciendo mal—lenta y discretamente introducen cambios bajo las narices de un público desprevenido. Un Qóraj[8] moderno que reemplaza una intencionada forma de comportomiento regida por la tradición con un idolátrica fascinación.

No me malinterpreten. Pienso que el celebrar la independencia de un país es bello, especialmente cuando significa el corregir injusticias del pasado; pero no necesariamente cuando tales correctivos crean otras injusticias. Y éste monólogo no está para prevenir a los israelíes fieles a su país, y quienquiera que gusten juntarse con ellos en espíritu, el disfrutar y conmemorar esos logros. Pero de eso a cambiar el significado completo del pueblo judío y su trayectoria en la historia es donde cualquier judío consciente de la tradición, como Sábato Morais ciertamente lo era, debe de poner el alto.

Además, aún cuando el significado de la Tierra de Israel como la herencia perpetua de los hijos de Jacobo-Israel, nosotros los hijos no estamos bajo obligación de celebrar y demostrar fidelidad a cualquiera de sus gobiernos en turno que actúan en contra de la Toráh, y que tratan de vendar los ojos del pueblo, guiando a todos nosotros a la esclavitud mental de la hipocresía, falta de auto-respeto y comportamiento despreciable.

Si queda duda alguna de ello, los escritos de la Biblia, nuestros profetas y los fariseos—y sobre todo sus promotores primarios a través de las edades, los Rabinos de antaño—nos dan suficientes ejemplos concerniente a los torcidos traidores de la tradición.

Feliz Pascua de Cenceñas

Haggadag

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[1] “Golden Ages Promised Lands: The Victorian Humanism of Sabato Morais” by Arthur Kiron, Columbia University (1999), p. 239. Primeras corcheas son mías; el énfasis en negrillas y las segundas corcheas en la tésis de Kiron.

[2] “Hallel.” Jewishvirtuallibrary.org. 2013. Web. Marzo 28 2015.

[3] Shalom Carmy (2008). “Teacher Not a Spokesman”. In Zev Eleff. Mentor of Generations: Reflections on Rabbi Joseph B. Soloveitchik. KTAV Publishing House, Inc. p. 246. ISBN 978-1-60280-011-3. “El estrictamente prohibió la recitación de la beraajá [bendición] en el Halél.” Citado en “Yom Ha’atzmaut.” En.wikipedia.org. Enero 15 2015. Web. Marzo 28 2015.

[4] Alfred S. Cohen, ed. (1984). “Reciting Hallel on Yom Haatzmaut”. Journal of Halacha and Contemporary Society 7–10. Yeshiva Rabbi Jacob Joseph School. p. 17. Citado en “Yom Ha’atzmaut.” En.wikipedia.org. Enero 15 2015. Web. Marzo 28 2015.

[5] Jewish Action 66. Union of Orthodox Jewish Congregations of America. 2005. p. 93. Citado en “Yom Ha’atzmaut.” En.wikipedia.org. Enero 15 2015. Web. Marzo 28 2015.

[6] « Los sabios antiguos energéticamente tomaron la decisión de darle a esta costumbre la fuerza de un mandamiento Escritural al prefijar la bendición, “Bendito… quien nos ha santificado con Sus ordenanzas y nos ordenó el leer el Halél.” Esto, al menos en el ritual alemán, es la forma que se utiliza en todas las ocasiones, mientras que con los sefaradíes se utiliza solamente antes del incompleto “mitad Halél”. Estas bendiciones eran de general uso durante los siglos XI y XII, y aunque Rashí y Maimónides (“Yad,” Megiláh, iii 7), las más grandes autoridades de la ley judía, protestaron en contra del uso de tal bendición antes de la mitad-Halél como no autorizado, en base que la recitación del Halél por lunas nuevas, etc., no era ni siquiera una ordenanza de los escribas, la bendición se ha conservado en el libro de rezos.» “Hallel.” Jewishencyclopedia.com. 1906. Web. Marzo 28 2015.

[7] Bouskila, Daniel. “Passover: A lesson in political science.” Jewishjournal.com. Marzo 25 2015. Web. Marzo 28 2015.

[8] Qóraj (קֹרַח) es el prototípico judío rebelde que trata de usurpar la autoridad de la Suprema Corte, por ende de todas las tradiciones legales Bíblicas como Rabínicas, y guiar al Pueblo judío a la rebelión en su intento de repudiar la autoridad de Moisés. Ya que Moisés fue designado el “presidente” de la Corte y confirmado por el Pueblo judío para guiarlos en las decisiones de jurisprudencia, esta bonita personificación se reserva por individuos parecidos que comparten el espíritu de Qóraj. Vea “Korah”. Jewishencyclopedia.com. 1906. Web. March 28 2015.

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3 responses to “Como los sionistas religiosos llegan a ser un Qóraj moderno

  1. Dear David

    Thanks for the latest essay on mdoern-day Korahs. I also like your fancy new site design.

    Regards,

    Norman

  2. Hola. Muy interesante el artículo y el blog, lo felicito. Lamentablemente, debo decir que el artículo contiene evidentes datos sesgados. El rav Ovadiah Yosef no se opuso a la recitación de Halel en Yom Haatzmaut. Ese es el problema de acudir a fuentes indirectas, ya que si se hubiera investigado lo que el mismo rav Ovadiah escribió, se habría encontrado que en Teshuvot Yabia Omer 6:O.C. 41 permite la recitación de Halel sin la berajá introductoria y alerta que no debe juzgarse a quienes lo hacen con berajá, ya que tienen en quién apoyarse.

    Asimismo, reducir el sistema halájico a lo que dijo Rav Joseph Soloveitchik, por más grande que haya sido, es desestimar la multiplicidad de fuentes que existen. Su propio hermano Ahron, reconocido erudito talmúdico y halájico, escribió en Gesher (1969) sobre el permiso de recitar Halel. Así lo hizo también otra evidente autoridad halájica como Rav Yitzchak Herzog (citado por R. Ovadia en Teshuvot Yabia Omer 6: O.C. 42).

    A propósito, el Netziv (Rabí Naftali Zvi Yehuda of Berlin), quien fuera Rosh Yeshiva de Volozhin, en su introducción al libro de Bereshit, escribe que la causa de sinat jinam -odio gratuito- durante la época del Segundo Templo fue que la gente creía tener el monopolio en la Avodat Hashem. Hay que tener cuidado. Tal vez llamar Qoraj moderno a quienes piensan de manera diferente a la propia sea efectivamente una insinuación de lo mismo.

    • Hola Vejule. Muchas gracias por su comentario. Mi observación sobre la objeción de Yósef y Soloveitchik no tañen sobre si o no recitar el Halel en Yom Hazmaut, sino recitarlos con berakháh. La permisibilidad de recitar el Halel sin berakháh (o con ella) en Yom Hazamaut, sin embargo, es cuestión de opinión y no de halakháh. Por ende, no es obligación como tal. Ahora bien, habrá que observar el porqué los Sabios incluyeron la recitación del Halel completo y bajo qué circunstancias. Entonces la pregunta retroactiva que tiene que hacerse un poseq al formular una decisión es si Yom Hazmaut llena las mismas cualidades que en Shelosh Regalím. Habrá que hacer un estudio detallado de ello. Muchos consideran las batallas ganadas en 1948 como un ‘milagro’, y es como algunos poseqím quieren justificar la inclusión del Halel. Sin embargo, para los que compartimos el concepto de lo que es un milagro en la tradición de Maimonides, no existe la mano visible de Dios cambiando la naturaleza del orden de la creación en las guerras de 1948. Como dice nuestro amigo Uri Avnery que participó en la guerra de 1948, el éxito se debió mucho a la preparación y estrategias de los generales israelíes para luchar en unísono, a diferencia de los árabes que no tenían unidad alguna:
      “Dear David,
      At the beginning, it seemed that we were few against many. That was not only a question of population (1 to 2) but also of geography – there were Arab villages along most of the highways, so almost all travel could turn into fights.
      These local fighters could be quite barbaric. There were atrocities, which our side sometimes answered with their own atrocities.
      The decisive fact was that the Yishuv was highly organized and disciplined, and even the opposition underground groups (Etzel and Lehi) submitted to the official leadership. The leadership was able to mobilized efficiently and create a modern army, based on the Hagana. New soldiers were trained for 3-4 weeks and sent into action. Before the Czech arms arrived (from April 1 onwards) we had the secret stocks of small arms accumulated through time in the Kibbutzim hiding places (called “slick”).
      On the Arab side, there was no effective leadership at all. Fighting units were local and relied mostly on the male village population, which were called into action ad hoc and returned home after the fight. Kaougji’s force was the exception.
      This was NOT realized at the time. We were all convinced that we are facing a greatly superior enemy. When the Arab armies entered, this feeling was even magnified. Only after the July battles did we realize that we may be winning. It was generally ascribed to our superior spirit and readiness to sacrifice ourselves. The real balance of power became clear only after many years.
      All the best
      uri (avnery)”
      Concerniente al comentario de Sinat Jinam, habrá que notar que la halakháh nos permite llamar la atención incluso a los hakhamim que se comportan mal, que se hayan salido del camino de la Toráh; y dicen los hakhamim que al llamar la atención hay que actuar enojado, pero no guardar odio en el corazón. Cuando se trata de corregir de esa manera, no hay odio gratuito. En cambio, la clase de sionistas que impulsan estas nuevas costumbres que conllevan a sentimientos ultra-nacionalistas, donde no existe obligación de la Toráh alguna, el odio es generado por ellos cuando consideran al resto que no está de acuerdo con tales opiniones como menos o no lo suficientemnte judíos. Eso sí es odio gratuito. Shalom wuBerakhót.

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