Sobre la halakháh leMa‘aséh y el papel de la Mishnéh Toráh

Por David Ramírez

Maimonides' autograph draft of his legal code, Mishneh Torah (from the Cairo Genizah), in cursive Sephardic script (Egypt, c. 1180). Source: Bodleian Libraries at University of Oxford.; and The Mishneh Torah: Book of Judges (Sefer Shoftim). Written by Moses Maimonides (1135-1204). Painted by the Master of the Barbo Missal (active mid-1400s) North Italian, ca. 1457. Tempera and gold leaf on parchment. Photo © The Israel Museum, Jerusalem, for Michael and Judy Steinhardt, by Ardon Bar- Hama.

Maimonides’ autograph draft of his legal code, Mishneh Torah (from the Cairo Genizah), in cursive Sephardic script (Egypt, c. 1180). Source: Bodleian Libraries at University of Oxford.; and The Mishneh Torah: Book of Judges (Sefer Shoftim). Written by Moses Maimonides (1135-1204). Painted by the Master of the Barbo Missal (active mid-1400s) North Italian, ca. 1457. Tempera and gold leaf on parchment. Photo © The Israel Museum, Jerusalem, for Michael and Judy Steinhardt, by Ardon Bar- Hama.

En una elegante pero desgarradora respuesta dirigida a la profesora Suzanne Last Stone, el rabino José Faúr buscó disipar las equivocadas interpretaciones que la dicha profesora había hecho tocante a la obra de Faur:

«Puede haber alguna excusa por ser un lector descuidado, pero ninguna para imputar ideas descuidadas a un escritor cuidadoso. Finalmente, existe algo defensivo en las frecuentes estipulaciones de sus declaraciones hechas por la profesora Stone, haciéndolas suficientemente vagas como si estuviera temerosa que alguien la descubriera… Esto es más apropiado para un estudiante novicio, quien toma precauciones en caso que él o ella fuesen cuestionados por un maestro atento, que por un serio académico. ¿Acaso tenemos aquí una versión reciente de hasagot, cuyo mayor interés es de refutar en vez de investigar a fondo el tema estudiado? (1)»

Los lectores descuidados no son fuera de lo común; de hecho, base a mi experiencia empírica me atrevería a decir que es la norma. El leer a Faúr no es una tarea fácil, lo cual añade una problemática al discutirlo, tanto así que si permite a una distinguida profesora y conferencista de ley ya publicada el hacer un circo de los escritos de Faúr – ¿qué podemos esperar de aquellos descuidados con menos educación? La cuestión no es tanto la educación en sí, pero si se está prestando atención a lo que se lee. ¡Así de simple!

Una vez tuve un encuentro con tales lectores descuidados, un par de entusiastas Fauristas. El tema vino a relucir cuando estaba citando halakhót de la Mishnéh Toráh. Su principal objeción fue que uno no podía citar halakháh de un libro base a algo que Faúr escribió en su última obra Horizontal Society (HS). Las porciones textuales en cuestión se encuentran bajo el título “The Mishne Tora” (Vol. 1, Págs. 406-415) son las siguientes:

«La Mishne Tora es un seguimiento para las guías de la educación clásica judía – algo que los anti-maimonistas no tenían idea alguna. La meta era producir una obra que reflejara el entendimiento de consenso de la ley, la cual podría ser utilizada para la segunda etapa de la educación.

El estilo de la Mishne Tora es de una recapitulación académica o una “transcripción” (Derekh Qesara, ‘Introduction’, MT I. 158) de la ley que podría proveer una punto fundamental de argumento, pero no es, y nunca fue intencionada a ser, un código como los que hay en un sistema de ley civil, el cual debe ser acatado por la judicatura.

Algunos objetaron a la Mishne Tora base a que podría permitir a gente no-calificada el rendir decisiones legales (Horaa). Acorde a esta línea de razonamiento deberíamos prohibir tratados médicos o de farmacología base a que gente no-calificada podría utilizarlos para practicar el oficio clandestinamente, etc. Las bases para esta objeción es una noción analfabeta de ‘conocimiento.’… El citar autoridades halájicas solamente tiene valor cuando es transmitido por los sabios a sus discípulos de confianza, o si las citas fueron sometidas a, y subsecuentemente aprobadas por, las autoridades jurídicas… El suponer que las autoridades jurídicas aceptaran una decisión simplemente porque viene de la Mishne Tora, o cualquier otra fuente, sin un desarrollo y argumentación apropiados, es absurdo… Así que no puede otorgar al lector la autoridad de rendir “una decisión legal”.»

En resumen, el tema radica con las “decisiones legales” o en términos rabínicos “Halakháh leMa‘asé”. Lo cual provoca la siguiente pregunta: ¿Qué significa ese término en específico?

En el volumen II que acompaña la obra, la cual funciona como apéndice o glosario asistente al volumen I, Faúr detalla con profundidad lo que significa “Halakháh leMa‘aséh”. Citemos todos los pasajes pertinentes:

«Para obtener un entendimiento propio de éstos términos [qabbala y halakha] sería necesario el considerar tres principios vinculados a halakha. Primero, ésta depende de la qabbala ‘transmisión autoritativa’,… qabbala de halakha involucra ‘recepción frontal’ de una autoridad, como Moisés en el Sinaí (Abot 1:1).

[…] Así que halakha significa tradición auténtica… indicando ‘una norma aceptada’… Una posición legal puede ser expuesta como din – ‘una opinión concluida a través de un análisis jurídico’, o como halakha – ‘transmisión autoritativa’. Una halakha debidamente reconocida deber ser aceptada, mientras que un din puede ser desafiada… Cuando el estatus de una opinión legal es desafiada, el caso puede ser sometido a voto y la opinión mayoritaria prevalece… Sin embargo, una vez que el asunto haya sido resuelto por la [Suprema] corte y se le otorgó el estatus de halakha, no puede ser desafiado base a un din. […]

Está claro ahora el porqué rechazar una halakha equivale a ‘herejía’ […]

El cuestionar la integridad de la transmisión de una halakha equivale a rechazar la autoridad del sabio que la transmitió. Cuando los rabinos decidieron convocar una sesión especial para acordar un asunto que previamente había sido transmitido por el R. Eleazar como halakha le-Moshe mi-Sinai, fue con la intención de repudiar públicamente su autoridad… En una ocasión, después del debate legal, uno de los partidos descubrió que la opinión que él estaba proponiendo era de hecho una halakha, y por consiguiente la reportó como tal… En contraste, un din puede ser siempre desafiado y una opinión discrepante debidamente reconocida… Samuel mantenía que todo el capítulo ultimo del tomo Nidda era le-halakha pero no para ma‘ase ‘para ser implementada’; vea Yerushalmi Berakhot II, 6, 5b. (En cambio, algunas reglas fueron puestas en práctica como halakha le-ma‘ase aunque no fueran formalmente halakhot; vea Ketubot 56a). Este es el porqué los sabios distinguían entre halakha y halakha le-ma‘ase; vea Baba Batra 130b; Yerushalmi Gittin V, 47a; cf. Horayot 2a.

Para el propósito de la presente discusión es importante el hacer hincapié que la autenticidad y dependebilidad de la qabbala, y su corolario, halakha no es cuestión de ‘memoria.’ […]

[…] Lo que hace a la qabbala, y su consecuente halakha, ‘infalible’ es que fue reconocida como tal por la judicatura. En ocasiones, un testimonio reportando una tradición sería aceptado como auténtico, siempre y cuando tenga sentido legal, pero no como qabbala; acorde a Yebamot 67a […](2)»

Además, justo después de éste apéndice Faúr nos da un seguimiento concerniente al significado del término “halakha le-Moshe mi-Sinai”, lo cual trae el término “Qabbala” en agudo enfoque,

«[…] “Una halakha de Moisés desde Sinaí”… es un concepto rabínico de gran peso. En un sentido, “toda la Tora”, incluyendo las tradiciones orales, es “halakha de Moisés desde Sinaí”… No todos estos halakhot fueron designados originalmente como tales. Una opinión pudo ser registrada en la Mishna como halakha sin calificación alguna (vea Mishna Orla 3:9), y al ser puesta bajo consideración las autoridades talmúdicas la clasificarían como “Una halakha de Moisés desde Sinaí”… Maimónides escribió una lista de casi todos estos casos que fueron clasificados como “Una halakha de Moisés desde Sinaí”. De acuerdo a Maimónides, éstos halakhot tienen dos características. Primero, no tienen bases legislativas en el texto de la Tora, i.e., no fueron ni “codificadas”… en el texto, ni tampoco pueden ser justificadas por razonamiento jurídico (din), o exégesis rabínica. […]

Los halakhot que fueron designados como ‘de Moisés desde Sinaí’ son aquellos que aunque (i) no tengan conexión con el texto de la Escritura y (ii) aunque su cadena de transmisión no puede ser determinada de lleno, fueron sin embargo confirmadas como auténticas por las autoridades rabínicas… Maimónides mantenía que una vez que una halakha fuera clasificada como ‘de Moisés desde Sinaí’ el asunto fue resuelto y su estatus no puede ser desafiado… Debemos de observar que Maimónides distinguía entre dos clases de tradiciones atribuidas a Moisés. Una “acerca de la cual no puede haber controversia alguna”… o lo equivale a lo mismo: “acerca de la cual nunca hubo [un registro de] una controversia (MT Mamrim 1:3). Segundo, una halakha le-Moshe mi-Sinai “acerca de la cual no hay controversia”… ¡en tiempo presente! […]

El estatus ‘de Moisés desde Sinaí’ no insinúa que la halakha en cuestión tuvo que ser pronunciada por Moisés, pero, más bien, que a pesar que la cadena de transmisión no puede ser del todo rastreada, ha sido confirmada como auténtica, como si fuera una halakha dada por Moisés en el Sinaí… De hecho, la expresión halakha le-Moshe mi-Sinai es utilizada en la literatura Gaónica como sinónimo de ‘auténtico, confiable,’ y ‘lúcida y inambigua’; […]

Concluyendo, para Maimónides, los Geoním, et al, Halakha le-Moshe mi-Sinai es un tipo especial de tradición, la cual no puede ser verificada por un procedimiento estándar. Sin embargo, tiene el estatus de ley reiterada y es legalmente vinculante. […](3)»

De ésta discusión, dos categorías principales emanan de la palabra-total-inclusiva halakháh. Una, hay halakháh como qabbláh (transmisión autoritativa) y halakháh como din (decisión llevada acabo por la judicatura a través de la exégesis rabínica). La primera no puede ser desafiada, la segunda sí. En contraste a la Qabbaláh, halakháh ‘de Moisés desde Sinaí’ tiene un lugar especial en la jurisprudencia rabínica, que aunque no pueda ser corroborada base a la Escritura o razonamiento rabínico, éste tipo de halakháh es sin embargo aceptada como legalmente vinculante, como si hubiese sido recibida por Moisés mismo, una vez confirmada por la judicatura como tal. Ya que esto sucede, las halakhót bajo ésta categoría no pueden ser desafiadas por una corte posterior, y adquieren un estatus corolario al de Qabbaláh. Es así que halakháh leMoshé miSinai se encuentra bajo la categoría de mide’Oraitá.

En cuanto a la halakháh como din, debemos de tomar en cuenta que los Rabinos diferenciaron entre las leyes promulgadas por la Corte Suprema (mideRabbanán) y aquellas leyes sin definir por la mide‘Oraitá y mideRabbanán, que son llamadas de Diním Muflaím.

«Dinim Mufla’im (Leyes Indefinidas) son elementos de las leyes de convenio que no se encuentran definidas por la tradición oral [i.e. mide‘Oraitá] y definición de la cual es derecho exclusivo de la judicatura [i.e. mideRabbanán]… Los argumentos adelantados por los juristas cuando debatían sus opiniones individuales [concernientes a los Dinim Mufla’im] son de carácter retórico. El propósito final de este tipo de discusión es el convencer, en vez de demostrar de manera científica y objetiva. Las opiniones son aceptadas o rechazadas base al voto mayoritario en vez de algún “criterio de interpretación verdadero”. Una vez que la definición es aceptada, llega a ser la interpretación legal de la ley.[…]

[…] Ya que los Dinim Mufla’im definen las leyes escritúrales, éstos afectas las leyes De-‘Oraita y así adquieren el estatus de las leyes que están definiendo.

[…] El propósito de los Dinim Mufla’im… es hacer frente las condiciones políticas, económicas y sociales peculiares a cada situación histórica. A través de la interpretación de los elementos indefinidos del Convenio, las leyes de la Escritura son adaptadas a nuevas circunstancias.»

Para entender aún más a fondo el papel que juegan los Dinim Mufla’im entre las cortes talmúdicas y post-talmúdicas, Faúr también explicó,

«La Corte Rabínica tenía el poder de transmitir la Ley Oral (De-‘Oraita), interpretar y definir la ley (Dinim Mufla’im) y el promulgar nuevas leyes (De-Rabbanan)… Maimónides distinguía las cortes públicas funcionando en tiempos talmúdicos de las cortes funcionando en tiempos post-talmúdicos, las cuales él designaba como “cortes privadas”.[…]

[…] Maimónides argumentaba, solo basándose en la demografía, que una corte pública con jurisdicción sobre todo judío ya no podía existir. Las cortes establecidas por distintas comunidades eran “privadas”, es decir, tenían jurisdicción solamente sobre la comunidad que las habían asignado.[…]

[…] Las cortes privadas post-talmúdicas no tenían ninguna autoridad para transmitir la tradición oral, o interpretar y definir la ley escritural. Podían promulgar leyes nuevas para sus comunidades provisto que esas leyes no contradijeran el Talmud y que fuesen aceptadas por los miembros de las comunidadesel rabino solo expone y formula las decisiones y opiniones de las cortes públicas tal y como documentadas en el Talmud.»

Es éste último párrafo que le da significado al término sefaradita “declarar el Din” relativo a la función del rabino de la comunidad como administrador halájico (o puesto en términos religiosos “líder espiritual”), quien debe de servir más en calidad de un actuario jurídico, administrando, investigando, y escribiendo decisiones de caso base a todas las decisiones ya archivadas por la Corte Suprema.

Es bajo el rubro de todo lo anterior donde uno puede entender que el término “halakháh” posee varias capas, y puede caer bajo cualquiera de las categorías ya descritas – donde ni la mide‘Oraitá, mideRabbanán y los Diním Mufla’ím se encuentran bajo el alcance de las cortes post-talmúdicas para cambiar o determinar. Salvo por algunas excepciones, no hay duda alguna concerniente a los que son de origen Bíblico o Rabínico. Considerando éstos parámetros, ruega la pregunta: Si estás son las zonas limítrofes, ¿qué es lo que precisamente determina el monto de flexibilidad que el jurisconsulto halájico post-talmúdico tiene acorde a los tiempos y circunstancias?

Existe también una diferencia enorme entre citar una halakháh y rendir una decisión. Tomaría una gran cantidad de estupor para no darse cuenta que alguien diciendo, ‘no matarás es un precepto negativo’ es abismalmente distinto a juzgar a un presunto asesino base solo a eso, sin ningún procedimiento jurídico, obtención de evidencia y testigos, interrogación, etc. Concerniente a citar fuentes y rendir decisiones base a obras rabínicas, Faúr ilumina más aún el tema:

«Ningún experto halájico confiable… consideraría una cita de una ‘fuente’ – cualquier fuente – conformando en si y por si misma una decisión legal… La trayectoria de una fuente o fuentes a una decisión legal es lo que Maimónides se refiere como el “trayecto de la ley”… En conexión a esto, sería muy instructivo el examinar algunos pasajes claves en una responsum, Teshubot R. Abraham b. ha-Rambam, #98, pp. 143-149. El caso incumbía una decisión emitida por un juez local. El asunto era complejo, y el caso fue sometido al hijo de Maimónides para revisión. Lo que hace éste caso particularmente significativo es el hecho que un juez en función rindió un veredicto base a la Mishne Tora. El primer punto de consternación fue que la fluidez y familiaridad con los textos legales no eran lo suficiente para rendir un juicio sin tener la conceptualización y competencia propias en “la trayectoria de la ley”. […]

Dirigiéndose a las citas de la Mishne Tora (p. 147), R. Abraham Maimónides observó: “El juez que basó su opinión en el texto de la obra (Mishne Tora) ha, sin duda alguna, leido solo la primera mitad (del párrafo)… y se saltó el final.” En la ley, una cita no posee significado alguno amenos de que venga acompañado de un sólido análisis jurídico. Para lograr esto, el juez tendría que demostrar el “concepto fundamental”… del edicto que ha sido argüido… En el caso traído ante R. Abrahám Maimónides, el juez en la banca falló en demostrar cómo era aplicable al caso presente… Una vez más, el citar “de la obra” (Mishne Tora) no es sustituto para el análisis jurídico. […]»

Por consiguiente un caso no puede ser resuelto base a citaciones legales sin tomar en consideración las circunstancias específicas del presente caso… Concerniente a lo último, él ofreció el siguiente esbozo:

“Por lo general, permítame decir que un juez que basa sus decisiones solamente en una lectura literal del texto, es débil y patético. Ésta actitud, de hecho, corre contrario a lo (que los rabinos enseñaron): “¡Un juez debe seguir lo que sus ojos le muestran!” (p. 147)”

En palabras simples, ¡esto significa que el citar la ley no es suficiente cuando se rinden decisiones legales! En cambio, el texto de la ley debería servir como las bases sobre la cual una teoría legal se construye.(6)»

Maimónides mismo codificó reglas, demostrando que se encuentra incluso prohibido el rendir decisiones base a casos análogos ya tratados por el juez, sin considerar las particularidades del caso presente:

«“Cualquier juez que, cuando una demanda es traída ante él, busca deducir la decisión en el caso desde un caso análogo concerniente a una ley ya conocida por él, y aunque hay en la vecindad un erudito más grande que él, se rehúsa en consultarle – tal juez pertenece a la categoría de los malvados que son arrogantes en decidir. Tocante a tal juez, los Rabinos dijeron. Maldad sobre maldad le vendrá (B. Yeb 109b). Debido a esta y actitudes parecidas presagia la arrogancia y conllevará a la perversión del juicio”.(7)»

Y

“[…] No sea que el juez diga, “¿Porqué debería sujetarme a tal ansiedad?” Se encuentra escrito, Él se encuentra contigo dando juicio (II Cron. 19:6); el juez debe ser guiado solo por lo que ve con sus ojos”.(8)»

Bajo lo que traen Faúr, Abraham Maimónides, y Maimónides a relucir, el citar de fuentes rabínicas – ya sean talmúdicas o post-talmúdicas – no es tanto el problema per se, pero la inhabilidad del que decide en trazar “la trayectoria de la ley” acorde al caso presente. En el ámbito de lo ya mencionado, la declaración de Faúr, “El asumir que las autoridades jurídicas acepten una decisión simple porque que viene de la Mishne Tora, o cualquier otra fuente, sin un desarrollo y argumentación propio, es absurdo… Así que no podría otorgar el lector autoridad al rendir ‘decisiones legales’” adquiere un mejor y más agudo entendimiento. Reafirmando éste concepto, Faúr continua,

«No hay nada de malo si alguien que no sabe una halakha pueda ‘confiar’… en la opinión de un experto, de la misma manera que lo hacemos cuando sometemos nuestro reporte de ingresos al Fisco… Ciertamente, R. Joseph ibn Megas mantiene que alguien quien no es íntegramente un talmudista competente, de lleno conocedor de las interpretaciónes y decisiones de los Geoním, y “confía en la responsa Gaónica”… es preferible a alguien “que piensa que sabe el Talmud y confía en sí mismo” She’elot wu-Tshubot #195, 29d; cf. Studies in the Mishne Tora, pp. 39-40. Algunas de las mentes jurídicas más importantes de Israel – entre ellos el celebrado Marán Joseph Caro y el Rama – ‘confiaban’ en la ‘mayoría de opinión’ o en las autoridades y tradiciones locales. Sin embargo, ellos primero eran sumos y eminentes académicos jurídicos… y sabían cómo traer a colación toda la gama de fuentes, para apoyar sus propios análisis y conclusiones. De ahí, las incisivas, altamente informadas opiniones que caracterizan sus escritos.(9)»

Teniendo esto en mente, la Mishnéh Toráh, no es meramente un libro de texto sirviendo solo aquellos iletrados en el “dialecto arameo del propio discurso rabínico”, pero también trae el contexto de lleno cuando Faúr dice su “propósito era producir una obra reflejando el entendimiento de consenso sobre el derecho, la cual podría ser utilizado como un libro de texto para la segunda etapa de educación.”

En resumen, citando o mencionando desde un código halájico en conversación casual, demostrando si una acción es una trasgresión o acatamiento de ley mide ‘Oraitá o mideRabbanán no constituye rendir una decisión legal halakháh leMa‘asé.

Si un hablante nativo del inglés puede hacer errores descuidados sobre un texto escrito en inglés, intencionado para un público angloparlante, ¿qué deberíamos de esperar de tal descuidado cuando se trate de un lenguaje que no se utiliza ya más en el diario vivir, como el hebreo mishnaíco y arameo pre-islámico de Babilonia?

Está de más decir, “Puede haber alguna excusa por ser un lector descuidado, pero ninguna para imputar ideas descuidadas a un escritor cuidadoso,” ya sea el escritor Faúr, Maimonides, los Sabios, o incluso David Ramírez.

Para terminar, referente a los rabinos que hacen decisiones basadas no en halakháh, Faúr nos provee con una espeluznante observación final,

«Eso es porqué, como los anti-Maimonistas clásicos, éstos rabinos se cercioraban que su audiencia estuviese hecha de un público de iletrados o semi-iletrados en halakhá…, incapaz de darse cuenta que lo que ellos promueven como decisión jurídica…, es nada mas que una posición promotora, motivada en algunos casos por la ideología y política, en vez de halakha.

Para unas observaciones que dan qué pensar sobre aquellos no proficientes en todas las fuentes jurídicas… creando decisiones base a ideología, en vez de halakha, vea, Birke Yosef, Hoshen Mishpat, XV, 3.(10)»

Ésta última declaración debe ser vista bajo la luz del Apéndice 55(11) del mismo libro. Para ver un serie de decisiones contrastantes, reflejando lo anterior (decidiendo casos base a “ideología y política, en vez de halakha”) vea las traducciones de Zvi Zohar de los rabinos Abrahám haKohen Kook y BenZion Uziel en sus responsa sobre el sufragio femenino (The Edah Journal Volume 1:2).(12)

______________________________

Tódos los énfasis en negrillas y corcheas son míos; así como la traducción del texto en inglés.

[1] Faur, José; Monolingualism and Judaism, Cardozo Law Review vol. 14, p. 1741.

[2] HS vol. II, Apendix. 32 “Qabbala and Halakha,” pp. 64-67.

[3] HS vol. II, Apendix 33, “Halakha le-Moshe mi-Sinai” pp. 67-70.

[4] Faur, José; The Fundamental Principles of Jewish Jurisprudence, NYU Journal of International Law and Politics vol. 12; pp. 230, 231

[5] Ibidem., pp. 232, 233

[6] HS vol. II, HS vol. II, Apéndice 69 “Relying on Legal Sources and Authorities,” pp. 163, 164.

[7] M”T Hilekhót Sanhedrín 20:8; Yale Series.

[8] Ibidem. 23:9

[9] HS vol. II, Apéndice 69 “Relying on Legal Sources and Authorities,” p. 167.

[10] Ibidem.

[11] “Los que hace a los minim particularmente odiosos es su metodología de decepción. Son unos pérfidos; utilizan la Escritura no para enseñar, sino para desviar a los ingenuos. Ellos engañan a los crédulos, exponiendo sólo un aspecto de sus doctrinas para bloquar el jucio de su presa, así conduciendolo de este modo a hacer cosas que lamentarán el resto de su vida. Su dependencia manifesta en la Tora y el uso de los términos y las fuentes judías son trucos destinados a tomar presa del obtuso . A pesar de su pretenciosa religiosidad, son unos cínicos que no creen en ninguna religión ” (HS, vol. II; pp. 119,120).

[12] http://www.edah.org/backend/coldfusion/search/document.cfm?title=Two+Public+Letters+of+Rav+Abraham+Ha-Kohen+Kook+%26+The+Responsum+of+Rav+BenZion+Uziel+On+Women%C2%92s+Suffrage&hyperlink=1_2_debate.html&type=JournalArticle&category=Israel:+Zionism,+Politics,+and+Sociology&authortitle&firstname=Abraham+Ha-Kohen+Kook+%26&lastname=BenZion+Meir+Uziel&pubsource=The+Edah+Journal+Volume+1:2&authorid=520&pdfattachment=1_2_debate.pdf

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